jueves, 25 de julio de 2013

No me interesa




"No me interesa la política" la frase más usada cuando pides a alguien participar en ella, no imaginan en los últimos tiempos la cantidad de personas que me han contestado así, de muy  diferentes formas, aún con el mismo contenido. Les entendí a todos perfectamente, incluso me sentí reflejado en algunas de sus palabras totalmente. Hasta hace poco hubiese contestado lo mismo. Y es que a cualquier cosa se le llama política, lo que vemos a diario en los periódicos, en las tertulias televisivas, las leyes que dirigen y condicionan nuestras vidas... Menuda mezcla de conceptos y de realidades, no me extraña en absoluto que a la mayoría de las personas no les interese ni en lo más  mínimo participar en política. Mi respuesta es y sigue siendo la misma. A mi tampoco, pero ¿lo que vemos, oímos y lo peor, sufrimos, es política?
Si les parece bien iremos al diccionario, es una manera estupenda de aclarar conceptos, qué es la política:
"1  Ciencia que trata del gobierno o la dirección de los estados, las ciudades o las colectividades en general.
2   Conjunto de acciones encaminadas a gobernar un estado, autonomía, ciudad,etc.
3   Actividad del conjunto de los ciudadanos que participa en los asuntos de un estado, una ciudad, una autonomía, etc., con su voto, sus peticiones, sus protestas o de otra forma.
4   Modo que tiene una entidad o una persona de llevar o dirigir sus asuntos.
5   Habilidad o diplomacia para tratar un asunto y conseguir un determinado fin."
Probablemente si nos vamos al concepto más genérico todo aquello que tiene que ver con el gobierno sería política, sin embargo a mi me gusta ser más preciso en su acepción tercera: ”Actividad del conjunto de los ciudadanos que participa...” y es justamente en este movimiento donde a mi entender se hace verdadera política o no se hace. Si los ciudadanos participan más allá de las elecciones o no lo hacen. Entiendo que no es fácil, ni cómodo, ni quizá tengamos hábito de participar en política, todavía más sin dogmas y sin pensamiento visceral, en las últimas dos décadas los políticos nos lo han puesto muy difícil. Otra dificultad es la incapacidad para escuchar a los demás, más si cabe, si sus opiniones te rechinan, sin embargo, no creo que haya mayor riqueza que la pluralidad, es sin duda la única manera de vivir experiencias en la interacción que sirvan para crecer, que nos muevan por dentro y pongan en entredicho todos aquellos credos inamovibles con los que casi todos en mayor o menor medida cohabitamos. Tengo la impresión de que sí fuésemos capaces de mirar al otro con los ojos bien abiertos otro gallo nos cantaría, sobre todo, a nivel local, pues suele ser cierto que todo lo que es realmente interesante para la personas viene desde abajo hacia arriba. Todos los grandes cambios en la historia humana se han producido desde la base de la pirámide, por acción, por omisión, por manipulación, por inducción... etc. Pero no han sido organizados desde ella.

Todos los partidos políticos actuales se nutren y se mantienen desde la base ciudadana pero se alejan de ella sin darse cuenta en el mejor de los casos, la mayoría usan ese poder que les cedemos para satisfacer sus propios intereses y lo que es peor, los intereses de aquellos de los que reciben las prebendas, el mal llamado prestigio , son  los que tienen el poder del dinero. No creo necesario, por obvio, en la situación actual, poner ningún ejemplo, todos los medios de comunicación a diario nos los muestran, eso sí con la lectura que a cada uno de ellos interesa, también son una clase y también son poderosos. Es pues evidente que la manipulación de la base ciudadana es sin duda el fin necesario para mantenerse en el poder, como en el fútbol, dos grandes opciones(Madrid-Barcelona) crean la rivalidad suficiente(PP-PSOE) para que cuando vayamos a las urnas nos decantemos por uno o por otro, alimentar esta pugna les asegura la alternancia en el poder, lecturas ciudadanas más allá son las que sustentan los partidos minoritarios que poco tiene que hacer frente a ellos, de ahí los nacionalismos, único sentimiento poderoso más allá de los gigantes: ¿Quién quiere ser de los que nunca ganan? Son muy listos, saben tocar muy bien los resortes fundamentales: El miedo, la grandeza, el amor a nuestra tierra,  la victoria y la derrota, el pragmatismo y un largo etcétera.
Parece pues hora de que los ciudadanos, al menos dentro de nuestras posibilidades, nos organicemos siendo capaces de participar de verdad, no permitiéndoles que sigan campando a su anchas por los despachos y pasillos del poder, al menos sin que se comprometan día a día a escucharnos  y darnos explicaciones de todo aquello que se hace en nombre del también desgastado, podrido y derretido Bien Común. Es hora de organizarse desde abajo hacia arriba: ¿Seguro que no te interesa participar?

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